Era el año 2014 y me encontraba inquieta al comprender que el mundo del arte estaba entrando en una espiral descendente de una fuerza imponente.

Por aquel entonces sabía que mi deseo vital estaba totalmente comprometido con el arte y la creación. Siempre he sentido que en mi sector falta humanidad.

Me preguntaba cómo podía lograr aportar más calor y atención a las personas que están interesadas por convivir con obras de arte y con la belleza.

A lo largo de mi recorrido vital y profesional he podido constatar que el arte me ha permitido crecer como persona y también ha podido llegar a multitud de espacios privados donde han despertado emociones de gran valor.

Despertó en mí el profundo deseo de encontrar la manera de ser más próxima a las personas con el objetivo de poderles aportar los valores que el arte ofrece.

Empezó la búsqueda que me ha traído al momento presente. Debía distanciarme del sistema tradicional del mercado del arte para poder crear una nueva manera de acercarlo a las personas.

Desde entonces y hasta ahora he podido ayudar…